domingo, 31 de marzo de 2013

La inteligencia emocional

Todos y repito, TODOS hemos llorado y lo hemos pasado mal en ciertos momentos.
Creo que llorar es bueno, desahoga y deja salir toda la tensión que tenemos dentro. Pero debemos saber que llorando no solucionamos nada. Tenemos que mirar hacia arriba y luchar.
Pero para luchar, primero tenemos que aprender a dominar nuestras emociones. A la capacidad de saber usar nuestras emociones y no dejar que estas nos dominen, le llamamos inteligencia emocional. Y aunque parezca una tontería, aprender a usarla nos sirve de mucho.

A la hora de buscar trabajo, en una empresa, se busca algo más que un buen curriculum. Una persona que sepa como comunicarse, que busque soluciones rápidamente, y sepa desenvolverse gana mucho.
O cuando estamos en un examen y aunque hayamos estudiado y nos lo tengamos preparado bien, nos quedamos en blanco por los nervios. 
Quizás manejar nuestras emociones sea más importante de lo que pensamos. ¿Os he convencido ya?

Al igual que podemos entrenar nuestro cuerpo podemos entrenar nuestra mente.


         Para poder desarrollar la inteligencia emocional hay conocer estos cinco requisitos:
Conciencia de si mismo: conocer nuestras virtudes y defectos, reconocer nuestras emociones y tener seguridad en nuestras propias capacidades.
Autorregulación: tener autocontrol con nuestras emociones e impulsos y ser flexible ante cambios.
Motivación: querer esforzarse por ser mejor y persistir ante los obstáculos.
Empatía: captar las emociones de los demás y escucharlos.
Desarrollar habilidades sociales como la colaboración, liderazgo, resolución de problemas,...

Aprendiendo estas habilidades llegaremos a obtener beneficios como ser más decisivo ante un dilema, persistir ante las dificultades, relacionarnos mejor y conseguir otras muchas capacidades que nos alegarían la vida, consiguiendo llegar a la felicidad.

sábado, 30 de marzo de 2013

La música amansa a las fieras

La música tiene más fuerza sobre nosotros de lo que pensamos, así como que la reacción de una persona o de un animal es detenerse a escuchar la música, ya que la mayoría de los seres vivos somos sensibles a los sonidos rítmicos.

Todo el mundo tiene una canción preferida, todos tenemos una melodía que nos hace sentir bien. Y, es que resulta tan grande la influencia de la música en nosotros que queda demostrado que escuchar música no solo mejora nuestro estado de ánimo, sino que también tiene una influencia muy positiva en el desarrollo de nuestra inteligencia y además en nuestra salud.
Esto queda demostrado por científicos y médicos, la música disminuye el estrés, además de calmar el dolor y mejorar la inmunidad de nuestro cuerpo.

Quien canta su mal espanta” 

Precisamente las relaciones entre música y bienestar se han convertido en una novedosa fuente de investigaciones. Se está estudiando utilizar la musicoterapia en todas las edades y en variadas enfermedades conocidas, como autismo, niños con problemas de conducta, Parkinson, Alzheimer, en enfermos sometidos a quimioterapia, etc.
Estos estudios demuestran que la música ayuda a ganar control sobre el ritmo de caminar, estimula la memoria, incrementa la autoestima, ayuda a formar nuevas relaciones sociales,...
Factores que aunque no creamos que sirven de mucho, pueden llegar a mejorar el estado de personas con problemas.


Es tan fácil como asomarse a la ventana y, ahora que ya es primavera, agudizar un poco el oído y escuchar a los pájaros cantar o dar un abrazo a alguien y escuchar el ritmo de su corazón.
Diariamente vivimos rodeados de música; caminando por la calle podemos encontrarnos miles de sonidos diferentes que en ocasiones forman una perfecta sinfonía. 

Para finalizar solo quiero decir que, ya que tenemos la suerte de poder disfrutar de tan deliciosas melodías, que mejor que utilizarlas para nuestro bienestar y ser un poquito más felices. Desde el sonido de la lluvia, hasta la sinfonía más compleja de Mozart.

jueves, 14 de marzo de 2013

La mente es una caja de sorpresas


Nos pasamos la vida buscando saber el porqué de todo, pero hay cosas que no tienen una explicación razonable. Los sentimientos, como el amor, son un buen ejemplo ya que no se elige a quien querer, se siente así y sin ningún porqué.
"El corazón tiene razones que la razón no entiende" pero a veces hay cosas que ni siquiera el corazón puede entenderlas.
La mente es todo un misterio por descubrir.

 Todos somos cajas de sorpresas, defectos y virtudes, esperando a que alguien las abra.